Cartagenero de nacimiento, un tipo con un nombre tan poco sexy como Juan Fernández, descubrió en 1576 un lugar que hoy conocemos como Nueva Zelanda…y ojo, que no fue lo único que descubrió.
Con 22 años llegó a Chile, en 1550, en una época en la que los españoles y los nativos andaban a tortas. Por allí había un menda llamado Juan Jufré, un visionario de la época que ya había estado con Pedro de Valdivia, el conquistador extremeño encargado de conquistar Chile. Con Jufré, Juan Fernández recorrió toda la costa suroccidental americana.

En aquel s. XVI, la distancia de unos 2.400 km que separan la chilena Valparaíso de la peruana Lima, se recorrían en un mes yendo de sur a norte y en unos 6 meses si el recorrido era a la inversa. La singladura era tan fastidiada que, había que parar de noche por miedo a despertar y no saber dónde te encontrabas.
En paralelo, el gallego Hernando de Lamero (el descubridor de las Islas Marquesas y la Isla Salomón) había desarrollado un Power BI en el que aplicó su inteligencia y conocimiento apuntando regímenes de vientos y mareas, según las diferentes estaciones del año. Así, Juan Fernandez, en 1564, harto del viaje de vuelta que había experimentado durante 15 largos años, se lio la manta a la cabeza y probó suerte con su nave, la Nuestras Señora de los Remedios, y efectivamente, puso remedio. Se alejó hacia el oeste de Callao y, además, de regalo, se topó con el archipiélago de Juan Fernández. Muy originales poniendo nombres no eran, la verdad. La distancia recorrida fue mayor, pero el tiempo se redujo de 6 meses a 30 días, de modo que la vuelta, por primera vez, se hizo más deprisa que Usain Bolt con miedo. Como el naming siempre ha sido asignatura pendiente en España, hoy, esa corriente es conocida como la corriente de Humboldt, el famoso geógrafo alemán. La realidad es que, científicamente, quien la descubrió fue José Acosta en 1590, pero el naming final se lo adjudicó el alemán en 1807.
No contentos con esto, el tal Juan Jufré tenía entre ceja y ceja llegar a un archipiélago ya avistado por los españoles. Para ello, recurrió a Juan Fernandez, y con el primer ok del gobernador, pero sin el visto bueno del virrey, Jufré y Fernandez, unos tipos de 60 y 50 años respectivamente, se pusieron por objetivo llegar a “Tierra Australis Incógnita”. Así, Fernández puso el pie en Nueva Zelanda, pero cuando quiso sacar pecho, Jufré le dijo que se callara porque el virrey había denegado la propuesta por ser tierras que estaban más lejos que la portería de Benji.
Finalmente, fueron los holandeses quienes bautizaron a estas tierras que quizás deberían haberse llamado Nueva Fernández, ¡quién sabe!
Por añadir algo más, en 1578 advirtió la llegada de un tal Drake y no se lo puso fácil. Fue piloto Mayor de los Mares del Sur y, sobre todo, es conocido por descubrir una corriente ubicada en el ecosistema más numeroso y área pesquera más productiva del planeta…y en España, naturalmente, ¡a por uvas!

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