Tuvimos un rey violador y no fue un Borbón. Hay que remontarse al final de los visigodos con el archiconocido rey Rodrigo. El Romancero Español señala que, “Florinda perdió su flor, el rey padeció castigo”. Dicho así, como que da pereza, pero la verdad, el tema tuvo su aquel en un momento en el que no se esperaba a los musulmanes.
Resulta que por Ceuta había un señor que ejercía como Comes Iuianus que, nos ha llegado con el nombre de conde don Julián. Era la época en la que el sur de la península y norte de África pertenecían al imperio Bizantino. Sí, has leído bien, bizantino. Hay quien dice, incluso, que el tal don Julián era de origen bereber. Lo más cercano que tenemos documentado de este señor de principios del s. VIII es la Crónica Mozárabe del 754 y, además, le cambia el nombre a Urbano.
Al lio. Don Julián o Urbano, fue un noble bizantino que ejerció como gobernador desde Ceuta a Algeciras desde el 698, momento en el que los musulmanes perdieron Cartago. Este gobernador se alió con los visigodos para detener el empuje árabe. Ceuta y Toledo se hicieron más amigas, si cabe, cuando don Julián envió a su bella hija a educarse en la corte visigoda. La moza se llamaba La Cava o Florinda. También hay líos con el nombre de la joven.
Un día en el que la chica se bañó al aire libre tras un paseo por los jardines toledanos, el rey Rodrigo se puso más caliente que el empeine de Roberto Carlos. La versión oficial dice que la visión “abrasole”. Padeciendo de la sarna, el rey le pidió a Florinda que le limpiara los ácaros con un alfiler de oro. Un método muy raro para ligar, la verdad. Vamos que no paró de acosarla. En uno de esos encuentros más bien forzosos, Eldelrrejón intentó abusar de ella y dicen que la llegó a tocar con lo de mear. Ella dijo que hubo fuerza y él que hubo gusto compartido. ¡Menos mal que esas cosas ya no pasan!
Más enfadada que Clint Eastwood sin cerillas, la chama escribió a su padre y éste se puso furibundo. Tanto es así que don Julián cambió de bando y facilitó la entrada de los Tariq y compañía en la península allá por el 711, y fue en Guadalete donde cambió la historia para los siguientes 8 siglos con la derrota abrumadora de los visigodos. Poco se sabe del final de Rodrigo, hasta el punto de que hay, incluso, una versión que dice que fue el propio don Julián el que le dio matarile al rey visigodo.

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Como siempre, un episodio muy entretenido de leer, gracias a tu manera de escribir.
A seguir así
EXCELENTE! No me pierdo ni uno de tus relatos y confieso que he aprendido mucho. MUCHAS GRACIAS
Muchísimas gracias!! Saludos.