De Villanueva de la Serena, con 40 años de servicios a sus espaldas y héroe en la batalla de Pavía en 1525, dio el salto a América para ayudar a Pizarro en la guerra civil de Perú entre los propios conquistadores. Derrotó en la batalla de las Salinas a Diego de Almagro en 1538 (descubridor de Bolivia y Chile) y esto le sirvió para hacerse con un nombre y esperar su oportunidad. Es más, le recompensaron con minas de plata en Potosí.

En 1535 dirigió una expedición a Atacama y se le considera el conquistador de Chile, pero la verdad, de aquella primera incursión vinieron diezmados y con menos ganas que el diseñador de la bandera de Japón. Aun así, obtuvo de Pizarro la autorización para conquistar ese territorio al sur de Perú. Se endeudó para hacer su expedición y en 1540 salió con 10 españoles y cientos de indios. Le acompañaba su amante, Inés Suárez, una joven de Plasencia que pasaba por ser su sirvienta. Poco a poco se le fue uniendo gente como Pedro Sancho de la Hoz, un tipo que conspiró más tarde contra él. A finales de 1540 llegaron al Valle del rio Mapocho y en febrero de 1541 fundaron en honor al apóstol Santiago, el patrón de España, la ciudad de Santiago del Nuevo Extremo o de Nueva Extremadura, es decir, la actual Santiago de Chile.

Allí, pasaron más hambre que los piojos de Bruce Willis. Además, los indios picunches mataron a muchos de ellos y asaltaron y quemaron la ciudad. Tras reconstruirla, cuando los indios regresaron, los españoles, ya más espabilados, les derrotaron e Inés decapitó a siete caciques, de modo que enseñó sus cabezas en la plaza para aterrorizar al personal. ¡Con un par!
En 1546 con 60 jinetes y unos 100 porteadores, Valdivia llegó a 500 km al sur de Santiago. Allí, temibles fueron los 20.000 indios mapuches que no pararon de atacar. Aquello duró casi 3 siglos que se dice pronto, y es que estos tipos ya habían tenido experiencia en esto de la guerra con los incas, unos vecinos con los que no se llevaron nada bien.
Fue gobernador de chile y el virrey del Perú, Pedro de la Gasca, le mandó separarse de Inés, que se casó pronto con otro conquistador, Rodrigo de Quiroga y López de Ulloa (futuro gobernador de Chile). En 1550 y con una nueva expedición destinada a amansar a los mapuches, murieron entre 1.500 y 2.000 indios en Andalién por solo un español. A 200 cautivos se les cortó la nariz como castigo. Hartos de Valdivia, los mapuches encontraron un toqui (su líder) en un tal Lautaro, un tipo que había sido prisionero de los españoles y que se había fugado. Así, en 1553, este menda organizó a los mapuches y masacró sin piedad a los españoles. Solo sobrevivieron Valdivia y un fraile. Se dice que a Valdivia lo torturaron, le cortaron los músculos de los brazos, los asaron y se los comieron, para luego decapitarle.

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