¿Y si el Thanksgiving Day fuera de origen español? Dicen los anglosajones que el día de acción de gracias se celebró por primera vez en 1621 por los pobladores de Plymouth, Massachusetts. Los indios Wampanoag enseñaron a los colonos a cultivar y se establecieron buenas relaciones entre ambos. Estos nuevos pobladores, los Peregrinos (Pilgrims en inglés), son los que llegaron un año antes en un barco llamado Mayflower. Los Pilgrims y en agradecimiento, invitaron a los indios a una fiesta de buenos manjares y se considera el inicio del tal celebración. Finalmente, George Washington en 1789 hizo oficial la fiesta. Hoy día es rara la serie de TV norteamericana que no tenga un capítulo destinado a este día tan señalado. Por cierto, ya no busquen hoy a los Wampanoag, no queda ni uno. Y es que los únicos indios nativos que permanecen en reservas en la actualidad están en estados con nombre español, es decir, en Nevada, Montana, Florida, California, Nuevo México, Arizona, Colorado, etc. Por algo será.

¿Pero y si decimos que antes, en 1565 y teniendo como fondo a la ciudad más antigua de EEUU, San Agustín (Florida), se celebró una misa y una cena con los indios Seloy? El culpable de esta tradición que siguió replicándose en el tiempo fue el asturiano y fundador de la ciudad, Pedro Menéndez de Avilés.
Otra versión dice que en 1598 Juan de Oñate compartió un gran banquete con nativos en Río Grande y que de ahí viene la famosa celebración.
¿Y si dijéramos que las buenas relaciones entre los españoles y los indios fue una constante a excepción de apaches y comanches, dos tribus temidas por todos, también por el resto de tribus? De hecho, la palabra Texas viene del término indio “taysha” que se pronuncia como “teja” y que significa “amigo”, ya que así saludaban los indios Caddo a los españoles.
Y volviendo a San Agustín de la Florida, no muy conocido en España es el caso del Fuerte Mosé, más español que el toro de Osborne (bueno no, que Osborne es un apellido de origen británico). El nombre real es Gracia Real de Santa Teresa de Mosé, y fue el primer asentamiento legal de colonos negros libres en el actual EEUU, y su construcción fue decretada por el gobernador Manuel de Montiano en 1738. Debido a su cercanía con las colonias británicas, terminó por convertirse en un santuario para los esclavos africanos que encontraban cobijo en las leyes españolas. Esto fue un siglo antes que la “Proclamación de Emancipación” de Abraham Lincoln. Es más, desde 1994 el lugar es considerado Monumento Histórico Nacional, por si alguien tenía dudas.

En 1740 Inglaterra y España estaban en guerra y los británicos invadieron la Florida, y ahí estuvieron los africanos que junto a los españoles recuperaron el Fuerte Mosé, conociéndose como «Batalla de Bloody Mose”, y desde ahí, el mestizaje entre africanos y españoles fue cada vez más patente. En 1763 los británicos se cargaron el fuerte y en 1789 se hizo oficial el día de acción de gracias, ¡manda h…!
Por cierto, otro tópico de Hollywood es que los indios eran muy malos y cortaban cabelleras. Lo hacían para quedarse con el alma del tipo al que escalpaban ¿Qué ocurriría si dijéramos que en la conquista del oeste se recompensaba el cortar cabelleras a indios ya fueran hombres, mujeres o niños y que esta práctica, además de lucrativa, la terminaron adoptando los indios para también atemorizar a los colonos? El que fomentó la idea fue el holandés Willem Krieft, gobernador de Nueva Amsterdam, hoy conocida como New York. Hoy las pelis del oeste no dicen eso, ¡manda h…!

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Solo puedo darte las gracias por enseñarnos historia de una manera tan amena. GRACIAS
Gracias a ti por leer mi blog, de veras. ¡Un afectuoso saludo!