¿Saben Jaén y Granada que se declararon la guerra hace 150 años y que no firmaron la paz? Pues sí, cuando nos quitamos a Isabel II, en España decidimos votar un nuevo rey, ¡con un par! No muchos países pueden decir lo mismo. Y pese a que la Casa Real intentó meter varios candidatos en la votación, el que ganó fue un Saboya, procedente de Italia, Amadeo I. El monarca salió por patas dos años más tarde y es que hasta le intentaron matar en plena calle Arenal de Madrid.
Así llegamos a 1873, un año de chiste. Las diferentes provincias comenzaron a independizarse del resto de España, y así se iban declarando independientes Coruña, Murcia, Alicante, todas las andaluzas salvo Huelva, etc. Pero es que dentro de ellas también había escisiones y así se declaraban independientes, Betanzos, La línea y San Fernando en Cádiz, Loja, Utrera, Motril, Jumilla y por supuesto, Cartagena. ¡De locos! Los que estaban de acuerdo con un sistema federal se llamaron “transigentes”, pero los que además de asumir esa federación, prefirieron dar un paso más e independizarse, se autodenominaron “intransigentes”. Con ese nombre, nada bueno podía ocurrir.

Tras independizarse, como había que generar pasta, pensaron que una buena forma de dar trabajo era derribar iglesias, y edificios antiguos como puertas, murallas medievales, etc. ¡Una lógica aplastante!
Lo peor dentro de esa nueva realidad fueron los enfrentamientos que se vivieron en España, y así, por ejemplo, Granada le declaró la guerra a Jaén porque ciertos olivares de Jaén decían que les pertenecían, y así pues, por un problema de fronteras, a hacer la guerra. Total, que los granadinos partieron camino a la guerra muy decididos, pero resulta que iban a pie, sin comida y mal equipados, de modo que se dieron la vuelta después de pernoctar una sola noche en el campo, ya que las condiciones no eran las mejores. En Jaén aún les están esperando.
Más serio fue lo de Cartagena, ya que te independizas y te encuentras con un puerto lleno de barcos de guerra, concretamente cuatro de los siete que disponía España. Así pues, a la guerra contra la Almería independiente. Estuvieron bombardeando Almería y pidiéndoles 2 millones de reales. Como no los consiguieron, a por Motril, que también era independiente, y allí que se apropiaron de 160.000 reales. El caso es que al final se lanzaron a por Alicante, haciendo escala en una Torrevieja a la que convencieron para que también se hiciera independiente. A todas estas, anecdótico fue el izado de la bandera del cantón cartagenero, y es que la bandera debía ser roja y lo primero que pillaron fue una bandera de Turquía. ¿Fue de traca, o no fue de traca? El caso es que como la media luna se veía de lejos, la arriaron y un menda se hizo un corte en el brazo para con su sangre pintar de rojo las partes blancas de la bandera turca y poder volver a izarla. En fin…

Desde Madrid, por la que en 11 meses habían pasado 4 jefes de estado de la primera república, mal llamados presidentes, (Figueras, Pi y Margall, Salmerón y Castelar), mandaron al General Pavía a combatir a todos estos cantones, y uno a uno se fueron uniendo nuevamente todos a España. Cuidado con Cartagena porque si Granada duró 22 días como cantón independiente, Cartagena duró 10 meses. Acuñaron hasta moneda y la moneda de 5 pesetas tenía más plata de la debida y como valía más que su valor facial, la gente las guardaba y no pagaba con ellas. Hoy son muy cotizadas entre los coleccionistas.
Es más, ante la llegada de Pavía y sus generales, pidieron anexionarse a EEUU. ¿Nos imaginamos un segundo Gibraltar en la península? Menos mal que Ulysses S. Grant decidió que no era buena cosa. Como a España le ayudaron a sofocar estas revueltas otras potencias europeas, por quedar que no quede, y es que Cartagena también le declaró la guerra a Alemania ya que este país apresó uno de los barcos cartageneros. Dos semanas duró el bombardeo a Cartagena, siendo testigos como si de un Madrid-Atleti se tratara, ejércitos y gobiernos de Francia, Inglaterra y Alemania. ¡Tela!
Pero vamos, que no fueron los únicos, y es que sonada fue también la guerra entre Sevilla y Utrera, con victoria, por cierto, de los de Utrera. Puede sonar a chiste, pero los muertos eran reales, uno encima del otro.
Sólo hubo que esperar 25 años para el desastre del 98 después de ser un país de pandereta. El presidente Estanislao Figueras llegó a decir: “Señores, voy a serles franco, ¡estoy hasta los cojones de todos nosotros!”. ¡Pobrecillo, se autoexilió en Francia! Terminada la primera república, se coronó a Alfonso XII, pero que se sepa, Jaén y Granada aún no han firmado la paz.

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