¿Es posible que España conserve posesiones en el Pacífico que responden al nombre de Micronesia Española? Pues aunque curioso y con nulas posibilidades, no deja de ser cierto.
Tras el desastre del 98, en el Tratado de París y tras la rendición de España en la guerra hispano norteamericana, España cedía a EEUU los territorios de Cuba, Puerto Rico, Filipinas y Guam. Pero España tenía más posesiones en el Océano Pacífico, y en un nuevo tratado en 1899, en el Tratado Germano-español firmado por los presidentes Francisco Silvela y el Príncipe Clodoveo de Hohenlohe-Schillingsfürst, y con el fin de no tener que ceder todo gratis a EEUU, antes de que estos se dieran cuenta, España vendió a Alemania las islas Carolinas, Marianas y Palaos. Eran tantas islas e islotes que Alemania, antes de pagar, pidió una relación detallada con los nombres de todas las islas y España facilitó dichos nombres, cerrándose la venta por 25 millones de marcos.

Estas islas pasarían a Japón tras la 1ª Guerra Mundial y a EEUU tras la 2ª Guerra Mundial.
En 1949, el investigador del CSIC, Emilio Pastor, investigó el tema y se dio cuenta de que un puñado de islas fueron olvidadas y no se incluyeron en el Excel de la venta a Berlín de 1899, concretamente Mapia (Indonesia) Kapingamarangi, Ulithi, Nukuoro (Micronesia), Rongerik (Islas Marshall) y Matador (un atolón que como consecuencia del cambio climático esta ya 2 metros bajo el nivel del mar). Eran islas despobladas, la soberanía seguía siendo española y se debían reclamar a una ONU recién nacida, en la que España no figuraba como miembro y que no tenía en buena estima a dictadores como Franco. El generalísimo pidió olvidar el tema ante el escaso valor estratégico y la dificultad con la ONU.
Un diputado de Amaiur sacó el tema en el congreso en 2014 para intentar equiparar el estado y soberanía de esas islas al del País Vasco y la respuesta del presidente Mariano Rajoy en el Congreso fue algo así como «que mire usted», que España vendió todo en 1899, pero la verdad es que los nombres de estas islas no figuran en el acuerdo de venta con Berlín que rubricó el presidente Francisco Silvela.

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