En España nunca ha habido descanso en eso de ver quien manda y en el tema de presidentes la cosa tampoco ha estado muy relajada que digamos.

En 1870, el catalán Juan Prim era quitado de en medio por la vía rápida. Había apostado por la llegada a la corona de la casa de Saboya, unos italianos que no gustaron mucho, si bien los Borbones tampoco es que vinieran de Asturias precisamente. De hecho, este presidente llegó a gritar en catalán ¡abajo los Borbones! Lo bordó, casi le hicieron una estatua. El menda fue emboscado por tres carruajes en la calle del Turco en Madrid (hoy se llama calle Marqués de Cubas) y le dieron 3 disparos. Aunque las heridas no fueron graves, se infectaron y la palmó tres días después, justo el día que venía Amadeo I, el nuevo rey. Los asesinos fueron republicanos, con José Paul y Angulo a la cabeza, y se cree que a las órdenes del duque de Montpensier y el general Serrano.

Atentado de Prim

Por su parte, Cánovas del Castillo, seis veces presidente, fue asesinado en un balneario guipuzcoano en 1897. El asesino fue un periodista italiano, el anarquista Michele Angiolillo, que le disparó 3 veces a bocajarro. Parece ser que venía financiado por indepes cubanos, si bien, antes de ser ejecutado en el garrote vil, le confesó al verdugo que todo fue una venganza por el proceso de Montjuic, un juicio a unos anarquistas que mataron a 12 personas en la procesión del Corpus de Barcelona. ¡Buen rollito todo!

Atentado de Cánovas del Castillo

En 1912 llegó el turno de José Canalejas, asesinado en la mismísima Puerta del Sol, esta vez ¡oh sorpresa! por un anarquista, Manuel Pardiñas. Canalejas estaba viendo el escaparate de la librería San Martín, en la esquina con la calle Carretas, y el pobre ni se enteró. La policía apresó segundos más tardes a Pardiñas y el tipo se suicidó con dos disparos. Sí, sí, antes a la gente le daba tiempo a meterse dos tiros cuando se querían suicidar. No es coña, le pasó lo mismo a Mateo Morral en Torrejón de Ardoz, un tipo que se disparó dos veces al ser apresado en dicha localidad después de haber soltado una bomba el día anterior ante el desfile nupcial de Alfonso XIII y Victoria de Battenberg en 1906 en la calle Mayor. Por cierto, gracias a esta tipa son parientes Carlos III el Orejas y Felipe VI el Preparao.

Atentado de José Canalejas

Cuarto y mitad le pasó al conservador Eduardo Dato en la calle Serrano en 1921. El tipo siempre hacía la misma ruta y los asesinos, en un sidecar, hasta hicieron un ensayo con el propio Dato el día antes. Lo curioso es que se lo cargaron y los guardias que vigilaban el recorrido firmaron como que el presidente había pasado por diferentes lugares y llegado a casa, es decir, ¡a por uvas! No, no llegó a casa por culpa de 18 balas. De fondo estaba la huelga de Barcelona y los autores materiales del atentado fueron los anarquistas del grupo “Regencia Activista”, Pedro Mateu, Luis Nicolau y Ramón Casanellas, todos ellos catalanes.

Atentado de Eduardo Dato

Aunque a Antonio Maura y a José María Aznar también intentaron matarles, el último presidente asesinado fue Carrero Blanco en 1973. Los asesinos fueron unos etarras que habían hecho un túnel en la calle Claudio Coello, a apenas unos metros de la embajada de EEUU. El coche se levantó hasta la azotea del edificio. Pero como este menda fue puesto por Franco, digamos que el tema fue distinto. Así pues, sí, en España se produjeron 5 magnicidios en 103 años.

Atentado de Carrero Blanco

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