¿Sabías que los españoles ya se enfrentaron a los samuráis en el s. XVI? En una monarquía en la que no se ponía el sol, ocurrió de tó, y ahí que también estuvieron metidos en este fregado nuestros ancestros, concretamente en el río más largo de las Filipinas, el Cagayán, ubicado al norte del archipiélago.

Buscando controlar comercialmente la zona, los hispanos se encontraron con piratas de diferentes orígenes, esto es, filipinos, chinos, coreanos y por supuesto, nipones. Alguien podrá pensar que los intrusos eran los españoles, pero la realidad era que estos piratas lo que hicieron fue perjudicar una y otra vez a la población local. Ya verás, va a faltar tiempo para que alguien diga que no.

Ojo que, los españoles no fueron los únicos en tener combates en la zona puesto que los portugueses también habían tenido sus más y sus menos con piratas en la bahía de Fukuda y los españoles ya se habían enfrentado en 1574 en la batalla de Manila.

Hartos de estos piratas, el capitán Juan Pablo de Carrión montó una expedición en 1582 para tratar de acabar con ellos y pacificar la zona. El primer combate naval fue contra unos japos que parecieron ser más débiles que la salud de un funcionario y que eran liderados por Tay Fusa.

Capitán Juan Pablo de Carrión

Tras ello, en los combates terrestres de cuerpo a cuerpo los ronin demostraron ser más ligeros que la palabra de un político y lo pusieron difícil de narices. El bando hispano iba ganando poco a poco en cada uno de los combates y llegaron hasta negociar la rendición, pero la negativa hispana hizo que los samuráis salieran corriendo y dejando atrás todo tipo de souvenirs, como catanas y armaduras. Ese fue el botín para los españoles. Finalmente, los tlaxcaltecas ganaron la contienda. Sí, la mayoría eran novohispanos del actual México…y todavía no han pedido perdón a Japón.

Esta victoria supuso la pacificación de la región y se fundó Nueva Segovia, hoy conocida como Lal-lo. Como buenos acomplejados, esta historia no es muy conocida por estas arenas del mioceno, pero cabe señalar que es uno de los poquitos enfrentamientos entre samuráis y soldados europeos de la historia, y sin tirar bombas atómicas…y ganaron los de Carrión, por supuesto.

En 2022 un escritor, Juan Pérez-Foncea, se fijó en estos enfrentamientos para escribir un libro con un título más que acertado: “Los primeros de Filipinas”.

Ronin japonés. Dibujo de 1869.

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