
Te invito a preguntar a la primera persona que veas sobre quien era Andrés de Urdaneta.
¿Qué, ha habido suerte?
Pues bien, este tipo es el descubridor de la Corriente de Kuro-Shivo o Kuroshio, que significa «corriente negra» por el color de sus aguas, aunque más bien es azul oscura. Es un término japonés que se refiere a una corriente que arranca desde Taiwán, pasa por Japón y en latitudes medias se desplaza hacia el este hasta llegar al norte de EEUU y descender hasta la Baja California.
Dicho así, suena un poco rollo, pero históricamente se conoció como Ruta del Tornaviaje y fue lo más.
Resulta que Ruy López de Villalobos (pregunta también a ver quién le conoce) descubrió Hawaii dos siglos antes que James Cook, y también lugares como Palau, Japón, Carolinas o Filipinas. A estas últimas islas las llamó así en honor a Felipe II. El tema era que en el s. XVI y desde América, los marinos españoles se adentraban en el Pacífico pero no sabían cómo regresar. ¿Cuántos murieron en aquellas expediciones? Ni se sabe. ¡Miles de hombres! El caso es que iban como pollo sin cabeza, daban más vueltas que un hamster y no daban con el camino de vuelta, lo cual era un problema.
Total, que en una expedición de “el Adelantado” Miguel López de Legazpi, que antes de ser una estación de metro fue un municipio y un señor que conquistó las Filipinas, Felipe II mandó llamar a un fraile agustino, Urdaneta, que en el pasado fue un crack de la navegación y que estaba prejubilado y enclaustrado en un monasterio. Urdaneta pasó a la historia por hacer lo mismo que hizo Colón en el Atlántico, pero esta vez en el Pacífico, que es mayor. Cuidado, que Colón lo hizo a la primera y parece, a día de hoy, que fue y vino de chiripa. Pues eso, que Urdaneta estableció un camino de regreso y esto sirvió para hacer la primera globalización. Si, y corría el año 1565, ¡casi ná!
Esto permitió establecer la relación comercial y cultural más larga de la historia, entre Asia y España y que se extendía al resto de Europa. Se conoció como el Galeón de Manila, y también como Galeón de Acapulco para los filipinos o Nao de China, y es que desde Asia a Europa, y viceversa, llegaban productos, personas y conocimientos hasta entonces desconocidos, siendo las bases Manila, Acapulco, Veracruz, Cádiz y Sevilla. ¿Alguien se ha preguntado de donde viene y el porqué del mantón de Manila? ¡Pues eso! Una relación comercial dirigida por españolitos que básicamente se dejaron la piel, y a veces la vida en estos viajes. De hecho, éramos la envidia del mundo y entre esa envidia, huracanes y tifones, 1 de cada 5 galeones desaparecía.
Gracias a este tornaviaje, el real de a ocho llegó a ser la primera divisa internacional en los 5 continentes y todo el mundo deseaba tener y acuñar sus sellos en nuestra moneda, la más potente de la época.
Las Cortes de Cádiz fusilaron esta aventura del tornaviaje en 1813 y el último Galeón de Manila, el San Fernando, navegó en 1815, o sea, 250 años más tarde del viaje de Urdaneta. Casi 400 años más tarde llegó la CEE, hoy conocida como UE. Urdaneta, un tipo que inventó, sin saberlo, la globalización y que apenas tiene una calle en su Villafranca de Ordizia natal, otra en San Sebastián, un colegio en Bilbao y una calle enana en el sur de Madrid.


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